Finanzas verdes en la agenda global

Mientras que el modelo de desarrollo económico convencional solía considerar la protección del medio ambiente como un lujo que las sociedades podían permitirse toda vez que gozaran de una posición desahogada, las llamadas finanzas verdes han ido ganando terreno en la agenda global.

 

Los modelos económicos que impulsan la actividad financiera advocada a un uso eficiente de recursos naturales, reducción de la polución y de emisiones de gases de efecto invernadero, así como las empresas dedicadas al desarrollo de soluciones en torno al cambio climático resultan cada vez más relevantes.

Como ejemplo basta la aproximación del G-20 en la cumbre llevada a cabo el mes pasado en Beijing al ratificar que la financiación del crecimiento ambientalmente sostenible debe situarse en el centro de las estrategias de desarrollo económico.

 

Dicha noción, al principio sólo promovida por una clase política minoritaria y apoyada principalmente por académicos y científicos,  ha sido adoptada por un número creciente de líderes en los últimos años y se ha convertido sin lugar a dudas en una de las nuevas prioridades de nuestra época.
Desde 2008, cada año un promedio de 26 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares a causa de desastres naturales, alarmante cifra que equivaldría a una persona por segundo en dicho período de tiempo.

 

Esto demuestra que el capital natural no es sólo un concepto abstracto, sino el sustento mismo del bienestar social. La destrucción del medio ambiente derivada de la actividad humana tiene consecuencias concretas, y las finanzas verdes hoy en día posibilitan una solución real para contrarrestarla.  

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