Desplazarse naturalmente: el objetivo de la ciudad futura

Se estima que en 2050 dos tercios de la población mundial vivirá en espacios urbanos lo cual plantea un reto sin precedente para contrarrestar los efectos de las emisiones de carbono en las ciudades. Esto implica, además, un incremento en las condiciones que producen estrés dentro del espacio urbano. En la opinión de diversos expertos en movilidad y políticas públicas, un aspecto clave para atacar ambos problemas es enfocar esfuerzos en transformar el espacio citadino en 100% amigable para peatones y ciclistas.

El proyecto Blue Zones, a la par con National Geographic, ha investigado las características principales de los sitios con mayor longevidad del planeta. La coincidencia número uno es que todos ellos, sin importar su ubicación y diferencias culturales, permiten a la gente “desplazarse de forma natural” prescindiendo de vehículos a la par contaminantes y estresantes. Dan Burden, experto en movilidad peatonal y director del área de Innovación e Inspiración de Blue Zones, asegura que para hacer de las ciudades espacios más caminables deben tomarse en cuenta 5 puntos:

 

Densidad: Promover la cercanía de vivienda, oficina y espacios recreativos.

 

Longitud: Acortar las calles. En vías cortas se reduce la velocidad de los automóviles facilitando la seguridad de los peatones.

 

Edificios: Deben estar en contacto con el espacio público y ofrecer distintos modos de interacción con el peatón.

 

Espacio público: La calle debe facilitar la convivencia social.

 

Naturaleza: En el diseño del espacio público urbano resulta esencial incorporar áreas verdes.

 

Los puntos anteriores pueden conseguirse si, por ejemplo, los espacios de estacionamiento y calles predominantemente orientadas a la circulación de automóviles se transforman en ciclovías o parques peatonales respectivamente. En la ciudad de Chicago, por ejemplo, se creó un “sky park” sobre la antigua vía de un tren industrial de 4.3 kilómetros de extensión ahora convertida en corredor para ciclistas y peatones. Dirigirse al trabajo caminando o andando en bici en las condiciones adecuadas que este tipo de desarrollos facilitan puede producir, según Dan Burden, el mismo efecto relajante que miles de personas buscan a diario inducirse mediante el consumo de medicamentos como Valium. Así pues, este hecho refleja cómo una inversión planeada y cuidadosa para mejorar el espacio urbano conllevaría no sólo una reducción de contaminantes sino también un ahorro significativo en la salud pública.

 

¿Por qué medio de transporte te diriges al trabajo? ¿Qué cambios se necesitarían hacer en tu entorno para fomentar el desplazamiento natural?

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